el amor que conozco existe porque lo he visto existir en quienes me aman y he amado.
Dientes de Leche nace a partir del hallazgo de una cajonera llena de fotografías familiares. Entre retratos de juventud de sus padres, imágenes de sus hermanas y recuerdos de su propia infancia, nuestra directora creativa encontró un archivo afectivo que dio origen a esta colección.
cómo se ve el amor qué he construido hasta hoy?



Lo que comenzó como un ejercicio de observación se transformó en una reflexión sobre el amor: las formas en que lo heredamos, lo recordamos y lo reinventamos a lo largo de la vida. Dientes de Leche es una honra al amor, pero también un espacio para el cuestionamiento.
Dividida en tres capítulos: presente, pasado y futuro, esta colección propone un recorrido por distintas temporalidades del amor:
El presente es el momento de la pregunta, de volver consciente aquello que a veces damos por sentado. El pasado aparece como un ejercicio de honra y memoria, atravesado por la nostalgia de lo que nos ha formado. El futuro, finalmente, se abre como un territorio de posibilidad, invitándonos a imaginar y construir nuestras propias formas de amar, una práctica que se reinventa cada día.




A partir de estas reflexiones comenzó una investigación construida a través de fotografías familiares, conversaciones y recuerdos, buscando entender cómo el amor deja huellas y cómo esas marcas podían traducirse al vestuario.
A medida que avanzaba el proceso, nos interesó pensar la prenda como un objeto vivo y transformable, capaz de cambiar con el tiempo junto a quienes la usan. Durante esta colección exploramos el juego como herramienta de diseño, llevándolo al límite de las piezas, preguntándonos qué ocurriría si la ropa pudiera comportarse como los objetos que atesoramos en la infancia: elementos que cambian de significado constantemente y que son capaces de convertirse en muchas cosas a la vez.